julio 4, 2025
Categories: Política
El presidente salvadoreño Nayib Bukele ha revitalizado el debate sobre la unificación de Centroamérica, afirmando que la región “debería ser un solo país” debido a su tamaño, su biodiversidad y su potencial para negociar mejores acuerdos económicos.
Las razones de Bukele para la unión
En enero de 2024, Bukele declaró en la red social X que los países centroamericanos “son extremadamente pequeños, carentes de recursos naturales”, y que una región unida tendría la escala necesaria para atraer inversión, diversificar su economía y aprovechar rutas estratégicas Átlántico–Pacífico. También impulsó, desde el SICA, una reforma al Protocolo de Tegucigalpa que permitiría transformar la integración en unión política, económica, monetaria y fiscal.
El eco de Morazán
Estos planteamientos evocan al prócer Francisco Morazán (1792–1842), quien encabezó la República Federal Centroamericana entre 1830 y 1839. Según historiadores, su proyecto político defendía la unión de los estados, la educación laica y la libertad de prensa, con la idea de conformar una nación moderna y progresista.
Morazán creía que Centroamérica debía mantenerse unida para lograr desarrollo conjunto y protegerse de amenazas externas. Su legado aún resuena en voces contemporáneas que abogan por una federación moderna.
¿Una Centroamérica con potencial?
De concretarse, una unificación regional —ya sea como federación o unión supranacional— podría significar enormes ventajas comerciales y geopolíticas. Un bloque similar a la UE permitiría moneda común, pasaportes compartidos, libre circulación y negociaciones colectivas. Un artículo analítico incluso sugiere que esta unión podría convertir a Centroamérica en una plataforma interoceánica y mercado emergente, capaz de atraer inversiones globales .
Retos históricos y contemporáneos
No obstante, la experiencia histórica muestra los obstáculos. Los intentos previos de Morazán y de Justo Rufino Barrios en Guatemala fracasaron ante divisiones políticas y conflictos internos . Hoy, además, factores como necesidades de unanimidad en el SICA, diferencias nacionales, la influencia de potencias externas y crisis democráticas en algunos países complejizan cualquier reformulación profunda.
¿Un camino posible?
La propuesta de Bukele tiene más apoyo entre la población joven y activistas pro-integración, aunque muchos dudan de su concreción política. Una opción más pragmática sería un proceso gradual al estilo de la Unión Europea, donde se empiece con cooperación económica y social, paso a paso, profundizando institucionalmente.

