La idea de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pretende hacer suyo el gran territorio ártico de Groenlandia —una vasta isla semiautónoma bajo soberanía danesa— ha pasado de ser un debate diplomático y profundamente inquietante.

Un deseo presidencial que ha evolucionado… y se ha intensificado

Desde finales de 2025, Trump ha dejado claro que considera que Estados Unidos debería ejercer control sobre Groenlandia. En su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos el 21 de enero de 2026, el mandatario estadounidense volvió a afirmar que quiere que su país adquiera la isla, considerada “un gran y hermoso trozo de hielo” y de importancia estratégica para la defensa norteamericana.

Aunque Trump descartó públicamente recurrir a la fuerza militar, subrayó que buscará “negociaciones inmediatas” con Dinamarca —la potencia soberana— para discutir una potencial transferencia territorial.

Sin embargo, su propio lenguaje ha oscilado: en otras comparecencias Trump ha sugerido que “ya lo verán” hasta dónde estaría dispuesto a llegar para lograr el objetivo, sin aclarar límites concretos.

¿Por qué Groenlandia? ¿Y por qué ahora?

Trump y sus aliados han defendido esta idea con varias justificaciones:

Seguridad nacional, argumentando que Groenlandia es clave para la defensa occidental frente a potencias como Rusia y China dada su ubicación ártica y bases militares ya existentes.

Recursos naturales estratégicos, incluyendo minerales, combustibles y nuevas rutas marítimas que podrían abrirse por el deshielo. —Aunque esa razón rara vez se menciona de forma oficial, es un factor subyacente.

Una retórica en ocasiones vinculada a descontentos con aliados europeos, a quienes Trump ha acusado de no corresponder adecuadamente con Estados Unidos, dentro y fuera de la OTAN.

Respuesta internacional: rechazo firme y preocupación diplomática

La reacción de Dinamarca y Groenlandia ha sido clara y unánime: “Groenlandia no está en venta” y cualquier intento de obligar, presionar o adueñarse de la isla sería inaceptable.

El primer ministro groenlandés y sus representantes han subrayado que el futuro de la isla debe decidirlo el pueblo groenlandés, no una potencia externa.

Además, protestas masivas bajo consignas como “Greenland is not for sale” se han registrado tanto en Groenlandia como en Dinamarca, movilizando a miles de personas que rechazan la presión estadounidense.

¿Y la OTAN y las leyes internacionales?

Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca y, por tanto, está bajo la protección de tratados como la OTAN. Cualquier intento de alteración forzosa de ese estatus pondría en cuestión principios básicos del derecho internacional y de la defensa colectiva.

Por ejemplo, Dinamarca ha advertido que el uso de la fuerza o medidas coercitivas pondrían en riesgo la alianza que ambos países comparten desde hace décadas.

Mientras Trump insiste en que futuras negociaciones serán “productivas”, sus críticos dentro y fuera de Estados Unidos señalan que:

Su administración no ha presentado una propuesta concreta de compra ni un plan legal detallado sobre cómo podría realizarse la transferencia.

Algunos políticos europeos han afirmado que la Casa Blanca no comprende la realidad política ni la opinión pública de Groenlandia, donde la mayoría rechaza convertirse en parte de Estados Unidos.

Además, la retórica agresiva ha generado alarma sobre las prioridades de una política exterior que mezcla seguridad, comercio y sanciones.

La comunidad internacional sigue observando con cautela, y muchos analistas apuntan a que, más allá de las palabras, los hechos concretos que lleven a una negociación real aún no han aparecido. Hasta entonces, la idea de “adueñarse” de Groenlandia sigue siendo un fenómeno tan polémico como incierto en el corazón de la política global.

By Published On: enero 21st, 2026Categories: PolíticaComentarios desactivados en Groenlandia no está en venta, pero Trump insiste: ¿hasta dónde puede llegar?